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Osetia del Sur un año después. En agosto pasado se cumplió el primer año de los enfrentamientos armados entre tropas rusas y el ejército georgiano por el control de Osetia del Sur, una guerra insólita y absurda que se inició cuando el Georgia, violando lo pactado quebró la tregua, transgredió el statu quo que garantizaba cierta estabilidad en ese territorio y se aventuró en una ofensiva sangrienta contra la población civil de Osetia del Sur, provocando destrozos y muerte en Tsjinval, la capital de los osetas meridionales .
Pasado un año no cabe dudas de la mala intención que se escondía detrás de esta agresión armada, ese mismo día se iniciaban los Juegos Olímpicos de Beijing, evento que lanzaría a China a primeros planos, sería visto el país asiático gracias a la magia de los juegos por miles de millones en todo el planeta y esto era algo que molestaba a los mentores de Mijaíl Saakashvili.
No sería óbice recordar que históricamente los Juegos Olímpicos han sido un evento consagrado a la paz y la confraternización entre los pueblos y los hombres, que era acompañado de una tregua en los enfrentamientos armados.
El presidente Saakashvili no respetó tampoco ni el espíritu olímpico ni la función de mediadores y garantes de la paz que por mandato tenía su gobierno junto a una pequeña guarnición rusa en la región.
Aprovechando la madrugada las tropas de Tiflis pasaron a la ofensiva contra Tsjinval que fue defensiva por la pequeña guarnición rusa y algunos vecinos que se sumaron a la resistencia, pero la inmensa superioridad numérica del ejército georgiano desbordó las defensas y penetraron en la ciudad, provocando muerte y sufrimiento a la población civil, inerme e indefensa.
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